Tener un perro implica mucho más que alimentarlo y llevarlo al veterinario. Los paseos diarios son una parte fundamental de su bienestar físico y emocional. Según la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA), un perro adulto necesita entre 60 y 120 minutos de ejercicio diario, dependiendo de su raza, edad y nivel de energía. Sin embargo, la realidad es que muchos dueños no disponen del tiempo suficiente para cumplir con esas necesidades.
Si trabajas largas jornadas o tu perro muestra signos de aburrimiento o ansiedad, puede que un paseador profesional sea justo lo que necesitas. A continuación te contamos las señales más claras para saberlo.
Tu perro tiene demasiada energía o se muestra ansioso
Los perros que no gastan suficiente energía suelen canalizarla en comportamientos no deseados: ladridos excesivos, destrozos en casa o saltos constantes. Un estudio de la Universidad de Bristol concluyó que los perros que se quedan solos más de 5 horas al día presentan un 75 % más de probabilidades de desarrollar ansiedad por separación.
Los paseos regulares ayudan a liberar esa energía acumulada y reducen el estrés. Un paseador profesional no solo los saca a caminar: adapta el ritmo del paseo, el tipo de recorrido y la duración según la raza y el temperamento de tu perro.
Pasas muchas horas fuera de casa
Entre el trabajo, los desplazamientos y las obligaciones diarias, muchos dueños pasan más de 8 horas fuera. En ese tiempo, su perro no puede salir, o solo lo hace brevemente por la mañana o la noche. Esto no es suficiente.
Un paseador profesional se convierte en ese apoyo diario que garantiza que tu perro salga al menos una vez al día a estirar las patas, socializar y despejarse. Además, muchos servicios ofrecen seguimiento por GPS o fotos en tiempo real, para que puedas ver cómo disfruta del paseo aunque estés lejos.
Tu perro tira mucho de la correa o se porta mal en los paseos
Si sacar a tu perro se ha vuelto una tarea estresante, no estás solo. Es muy común que los perros mal acostumbrados al paseo tiren, se distraigan o se alteren con otros animales. Los paseadores profesionales saben manejar este tipo de comportamientos, reforzando la calma y el autocontrol.
Además, si estás trabajando con un educador canino, el paseador puede seguir las mismas pautas de adiestramiento para mantener la coherencia en su aprendizaje.
Notas cambios en su peso o comportamiento
El sedentarismo puede tener consecuencias graves. Según la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales, más del 40 % de los perros en entornos urbanos presentan sobrepeso o falta de ejercicio. Esto no solo reduce su calidad de vida, sino que acorta su esperanza en varios años.
Si notas que tu perro ha ganado peso, duerme demasiado o parece apático, probablemente necesite más actividad física. Un paseador profesional puede planificar paseos que lo mantengan en forma, mejoren su circulación y refuercen su sistema inmunitario.
Te sientes culpable por no tener tiempo suficiente
A veces, la señal más clara no viene del perro, sino del propio dueño. Es normal sentir frustración o culpa por no poder dedicarle todo el tiempo que te gustaría, pero delegar parte del cuidado no significa que lo quieras menos, sino que estás actuando con responsabilidad.
Un paseador profesional no reemplaza tu vínculo con él, sino que lo complementa. Cuando llegues a casa después de un largo día, tu perro estará tranquilo, feliz y listo para disfrutar de tu compañía.
Si notas que tu perro ha ganado peso, duerme demasiado o parece apático, probablemente necesite más actividad física. Un paseador profesional puede planificar paseos que lo mantengan en forma, mejoren su circulación y refuercen su sistema inmunitario.
Contar con un paseador profesional no es un lujo, es una forma de garantizar el equilibrio y la felicidad de tu mascota. Le ofrece ejercicio, socialización y estímulos que mejoran su comportamiento y salud. Y tú ganas tranquilidad, sabiendo que está en buenas manos.
Si notas alguna de estas señales —exceso de energía, ansiedad, peso inadecuado o falta de tiempo—, quizás ha llegado el momento de dar el paso. Tu perro te lo agradecerá cada día.


